0 0 0

Capítulo J, el más olvidado de la Plataforma de Acción a 25 años de Beijing

Autor: RIPVG

 

Informe de avances sobre la implementación del Capítulo J de la Plataforma de Acción a 25 años de Beijing

Elaboro: Silvia Núñez Esquer, Norma Scarlett Arias García y  Rocío Islas Huerta

Red Nacional de Periodistas de México (RNP)

INDICE

Introducción                                                                                                                                                                         

1. - La violencia contra las mujeres en los Medios Masivos de Comunicación en México.

1.1 los nuevos contextos digitales

2.- La manipulación de los Medios de Comunicación en México para estereotipar los roles de la mujer

3.- El varón como centro y sinónimo de la sociedad en los Medios de    Comunicación.

4.-  Impacto la discriminación hacia las mujeres como grupo social en México

5.- La influencia del conocimiento en la realidad femenina.

6.-Avances en los Medios de comunicación respecto  de la violencia hacia las mujeres en México.

7.-Conciencia crítica respecto al manejo de la información  de la violencia hacia las mujeres en México.

8.- La violencia hacia las periodistas en las regiones de México

9.- CONCLUSIONES

 

INTRODUCCION

 

La violencia  como problemática social, aniquila la personalidad de las mujeres, su esencia, sus sueños, las aspiraciones.  Se pierde la libertad, solo por el deseo patriarcal de dominar y de anular la vida  de una mujer, porque así como  fomentan la imagen de la mujer como producto de consumo, pueden ocuparse para realizar un cambio informativo que contribuya a un cambio de mentalidad para erradicar la violencia hacia las mujeres

Con la ardua tarea de hacer alianzas entre reporteras para informar sobre lo que hacen, piensan y viven las mujeres, en septiembre de 1995 se creó la Red Nacional de Periodistas en México, mientras en Beijing, China, se celebraba la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, de la cual salió la Plataforma de Acción, un documento firmado por todos los países miembros de la ONU, por primera vez los Estados miembros de las Naciones Unidas tocaron el tema de la mujer y los medios de comunicación como un punto a tratar y atender para el desarrollo de las mujeres. 

La Plataforma de Acción, dividida por apartados, incluye el Capítulo J sobre “La mujer y los medios de difusión”. Contempla dos objetivos: primero, aumentar el acceso de las mujeres y su participación en los medios, así como en las nuevas tecnologías de comunicación; y segundo, fomentar una imagen equilibrada y no estereotipada de ellas en los medios informativos

En México la punta de lanza que desarrollo este trabajo fue la Organización no Gubernamental Comunicación e Información de la Mujer A.C. CIMAC, al cobijo de ella nació La Red Nacional de periodistas en México y durante un año se discutió como habría de organizarse, para que las mujeres tuvieran una mayor participación y presencia en los medios, con un enfoque de género, su estructura debería  ser horizontal, descentralizada, independiente entre enlaces, flexible y autónoma de manera igualitaria.  Así como impulsar y promover el manejo y tratamiento de información no discriminatoria.

El modelo de organización fue tan novedoso e universal que logro no sólo crear una Red de Periodistas de estas características en México sino que incentivo redes estatales dentro del país, y continentales como la Red de Periodistas de México Centroamérica y el Caribe y más tarde la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, donde profesionales de los medios de comunicación se capacitan y reflexionan en el cómo poner al centro de la noticia los derechos humanos de las mujeres y a las mujeres como sujetas de derechos.

La Plataforma de Acción, de Beijing fue una columna  importante para el desarrollo de las Redes de Periodistas con visión de género. Es por este compromiso que la Red Nacional de Periodistas en México ahora presenta un informe de como visualiza en la actualidad a los Medios de Comunicación en México, a partir del compromiso adquirido en la se celebraba la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer concretamente en el Capítulo J sobre “La mujer y los medios de difusión

La violencia  como problemática social, aniquila la personalidad de las mujeres, su esencia, sus sueños, las aspiraciones.  Se pierde la libertad, solo por el deseo patriarcal de dominar y de anular la vida  de una mujer, porque así como  fomentan la imagen de la mujer como producto de consumo, pueden ocuparse para realizar un cambio informativo que contribuya a un cambio de mentalidad para erradicar la violencia hacia las mujeres. 

1.- La violencia contra  las mujeres en los Medios Masivos de Comunicación en México.

Desde distintas materias de estudio como la sociología,  psicología,  pedagogía  entre otras, se ha estudiado la influencia de los mensajes de los medios de comunicación,  en la conducta de hombres y mujeres en los grupos etarios.

Estos influyen en las personas, modificando modelos de vida, por ejemplo en sus costumbres y  consumo, intervienen sobre la forma de actuar o de pensar de las personas, y regularmente estos mensajes logran alterar la forma en que los seres humanos opinan de la realidad que los rodea.

Hoy día, los medios de comunicación en México  y las redes sociales constituyen una herramienta persuasiva que permite estar al día con información de los distintos acontecimientos sociales, políticos y económicos tanto a escala nacional como internacional

Pero los problemas sociales sobre las mujeres y  como son representados en  los medios de comunicación siguen siendo diferenciados y asimétricos debido en parte a la rutina  y por otra parte a de las concepciones culturales en los dueños de los consorcios y en la sociedad.

En realidad son pocos los medios como los culturales  (canal 11, canal 22, TV UNAM)  que trabajan con contenidos mostrando a las mujeres como personas sujetas de derechos, en contraste con la programación de canales comerciales de televisión, (Televisa y Tv Azteca) que utilizan el cuerpo de las mujeres para publicidad o para programas de entretenimiento. Y ni hablar de las redes sociales debido a su informalidad y al bombardeo de publicidad es difícil encontrar mensajes  que abonen a la mejora de la calidad de vida de las mujeres con perspectiva de género.

La mercadotecnia recomienda la inclusión de mujeres como una vía de mejora el consumo del producto. En el texto Mujeres y publicidad queda plasmada la idea “Hay publicidades para mujeres y hay publicidades con mujeres, en las que la mujer cede su cuerpo para la connotación de los productos1.”  En la publicidad existen productos acompañados por mujeres en los que racionalmente no se justifica su presencia.

También en los medios de comunicación como la prensa (Metro, Basta, El Gráfico) las mujeres no son representadas como personas sujetas de derechos, la nota roja es un claro ejemplo de esta realidad, se justifican los homicidios de mujeres como “crímenes pasionales”, cito un ejemplo  “Gilberto Enrique Vázquez llegó a decir que si Imelda no era suya, no sería para nadie”. Periódico El gráfico del 07/02/2017. Creemos  que el colectivo imaginario es decir, el conjunto de mitos y símbolos de la mente social colectiva, minimiza a la persona y naturaliza a la violencia.      

Es imperante que en la publicidad y en los medios de comunicación se refleje el  escenario en donde se circunscriben las mujeres y sus actuaciones en la política y su quehacer en el espacio público, como (profesoras, juezas, economistas etc.)

Y dejar de consumir mensajes en la prensa, la radio, la televisión, el cine, cómics videojuegos, música e Internet que persisten en representar la forma tradicional (misógina, de naturaleza androcéntrica) a las mujeres y los hombres en relaciones de dominación y subordinación.

Estas representaciones son sexistas, estereotipadas, hasta degradantes y aniquiladoras, han continuado con fuerza, o incluso se han reforzado en los últimos tiempos, basté recorrer un puesto de periódicos y vislumbrar las imágenes de las mujeres en las portadas o bien leer periódicos y revistas como  son el Basta, el Metro, la Prensa o la revista TV Novelas de la Ciudad de México, para constatarlo. 

Por otra parte los puestos de periódicos en la Ciudad de México se han convertidos en escaparates de violencia contra las mujeres captan lectores día a día. No basta la imagen sino que viene acompañada del texto duro  “Le dio 25 puñaladas”, para llamar al morbo del comprador o compradora.

De la misma manera la lucha diaria por el tiraje o el rating en el caso de la prensa o de la televisión hace que algunos casos se monte casi un espectáculo sin más aspiraciones. A veces, se atenta contra el derecho de las víctimas, o de sus familiares al ser fotografiadas, por ejemplo en accidentes de tránsito o de actos violentos, es decir, se toma a la ligera la perdida de la persona y su dignidad.

Según el “Dossier Mujer Violencia y medios de comunicación” (2015)  realizado por Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de Madrid España, plantea una reflexión respecto a cómo en la prensa, la radio, el cine, la televisión, y en general en toda la industria de la información, se detecta un constante goteo de imágenes y expresiones que alimentan precisamente ese patrón que muestra una visión deformada de la mujer como víctima, objeto, sexo débil, figura dominada y vicaria2

En cuanto a este tema, la Declaración de Beijing +521: Resultados de la Sesión Especial de Naciones Unidas, de junio 2000, conocida como Declaración final de Beijing declara “Las imágenes negativas, violentas o degradantes de la mujer, incluida la pornografía, y sus descripciones estereotipadas han aumentado en diferentes formas, recurriendo a las tecnologías de la información en algunos casos, y los prejuicios contra la mujer siguen existiendo en los medios de difusión”3.

La enseñanza machista, el espectáculo como referencia, y la búsqueda de audiencia por encima de consideraciones éticas, nos sitúa ante perversiones informativas que contribuyen a propiciar una mirada violenta discriminatoria hacia las mujeres.

En términos de Rita Segato, (2014) en su libro Violencia contra las mujeres y medios de comunicación de masas página 12,  la  antropóloga argentina, menciona:

“Los medios masivos de comunicación son los maestros de la pedagogía de la crueldad, donde la reproducción constante de este tipo de representaciones impide la empatía entre las personas, lo que dificulta la identificación entre pares y las posibilidades de desarrollar lazos de solidaridad, o tendencias hacia vínculos comunitarios, colectivos y más bien se fortalece la individualidad”4.

La violencia  las mujeres es un problema social y constituye un derecho a la vida, la integridad, la dignidad y que afecta de manera emocional y física a las mujeres  La violencia hacia las mujeres es un delito, según la Ley de Acceso a Una vida Libre de Violencia publicada en el 2008, y los medios no muestran la importancia ni la  gravedad sobre el tema.

Para cerrar el tema transcribo a Sara Lovera periodista especialista en el feminismo en medios de comunicación, en su texto: Periodismo no sexista, (2011) menciona “No se trata de hacernos el favor ni de pensar que hemos de informar sobre la condición de las mujeres, desde la idea disminuida de víctimas o de las pobrecitas, sino con altura de miras, los medios deben tratar los hechos de violencia como una violación a los derechos humanos, abordarlos sin estereotipos ni culpabilizando a las víctimas, puesto que tienen un tremendo poder en la construcción de imaginarios (5)

1.1  Los nuevos contextos

 Si bien la Plataforma de acción de Beijing 95, toma como referencia en su capítulo “J” los Medios de comunicación tradicionales, es necesario tomar en cuenta el avance y brinco tanto en su configuración como potenciales empresas  e instituciones emisoras de mensajes, así como en costos de producción, que han hecho que cualquier persona, colectivo o grupo empresarial, tenga a la mano la forma, -a veces gratuita- de crear contenido, transmitirlo, difundirlo, promoverlo, distribuirlo y ponerlo al alcance no de un público cautivo segmentado como ocurría en  1995, año de la elaboración y firma de la PAB 95, sino la inmersión en contextos inimaginables para  fin del milenio anterior.

La digitalidad transformó la manera de hacer y de recibir a los medios de comunicación. Lo que antes requería una inversión imposible para una persona en lo individual, hoy día requiere solo un dispositivo móvil y un paquete de datos para lograr lo que antes era prerrogativa y dominio exclusivo de los grandes corporativos, o de las instituciones académicas o gubernamentales, que contaban con alguna concesión o permiso para explotar alguna frecuencia de radio o TV, así como producir un medio impreso.

La digitalidad irrumpió en nuestras vidas dando un vuelco no solo a la forma de recibir la información, sino en la manera de producirla. Todas las personas podemos ser un medio de comunicación y transmitir al otro lado del mundo, sin que esto implique un costo excesivo o fuera de nuestro alcance.

Esto trae también nuevas maneras de volcar las formas de violencia contra las mujeres, las prácticas discriminatorias, los estereotipos, la estigmatización de las mujeres como buenas o malas, y además beneficiado con la posibilidad de hacerlo en forma anónima.

La digitalidad no solo es una nueva forma de comunicar, es decir, no es un medio de comunicación agregado a los anteriores. Es una pluralidad de actividades que ya no requieren necesariamente hacerse cara a cara, o por una persona, sino que dota a las y los usuarios de un poder de acción a larga distancia.

Lo que ha transformado la manera de acceder a la información no es el tipo de medio, sino el contexto de interacción que brinda la digitalidad, es decir, el nuevo acceso a los espacios a larga distancia, una nueva manera de vivir y habitar el mundo.

Esa nueva interacción no solo convierte a las y los usuarios  en un “ejecutor” de la acción, sino en un decisor de las mismas, su papel trasciende la pasividad del espectador que tenía en los medios tradicionales, para darle un papel activo, incluso que pueda convertirse en una persona que influye en otras.

Algo parecido a los medios de comunicación tradicionales, pero en los cuales ellos tenían el poder del discurso, y las personas expectadoras, solo el de recibir los mensajes, con todo y la tendencia ideológica que esto conlleva. 

Hoy más que nunca podemos apreciar que con la digitalidad se facilitó otro contexto para ejercer las violencias contra las mujeres. Un ámbito de la vida pública, a veces con repercusiones y el uso de información de la vida privada. Amenazas, insultos, acoso sexual, descalificaciones, divulgación de contenido sexual en internet, y otras, son las formas más comunes de violencia identificadas en el ámbito digital.

La Resolución 32/19  del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, del 1 de julio de 2016 insta a los Estados del mundo a “Acelerar los esfuerzos para eliminar la violencia contra la mujer: Prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas, incluidas las mujeres y las niñas indígenas, y respuesta a este fenómeno”.

En su postulado 13 asienta que: “13. Alienta a los medios de comunicación a que examinen el efecto de los estereotipos de género, incluidos los perpetuados por los anuncios de publicidad que fomentan la violencia y las desigualdades de género, promuevan la tolerancia cero con respecto a ese tipo de violencia y eliminen el estigma de ser víctima y superviviente de la violencia, creando así un entorno favorable y accesible donde las mujeres y las niñas puedan denunciar fácilmente los incidentes de violencia y utilizar los servicios disponibles, incluidos los programas de protección y asistencia”.

Pero en el caso de la tecnología, que debería dar potencial a las capacidades de las mujeres y las niñas, funge como un riesgo no valorado aún, ni estudiado lo suficiente.

Los esfuerzos por auto regularse de las redes sociales, son apenas un ínfimo mecanismo a través de las cuales las mujeres podrían resistir y defenderse. Sin embargo no es así, y la digitalidad sigue constituyendo un terreno minado que así como se convirtió en una herramienta de crecimiento para las mujeres, es una amenaza si las mujeres no somos dotadas de habilidades y capacidades para contrarrestar las violencias y por supuesto evitarlas. La pregunta de investigación es si estas violencias son una extensión de la violencia de la vida real, o son nuevos tipos de violencias, que deben ser abordados desde otra perspectiva, con nuevas hipótesis, no contenidas en la Plataforma de Acción de Beijing 95, es un tema pendiente.

Aunado a lo anterior, parecería que los medios de comunicación tradicionales están cayendo en desuso al haber dado pasos atrás en las preferencias de quienes buscan los medios para informarse, para divertirse, para entretenerse. Las plataformas de contenidos a la carta, el almacenamiento de los mismos en plataformas gratuitas de internet, y las redes sociales que fungen como origen o como reproductoras, incluso como modificadoras de los contenidos, dejaron rebasados a los medios de comunicación otrora hegemónicos en todos los aspectos. Lo anterior ha sido documentado en México, a través de las encuestas y estudios elaborados por el  Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).

En la Encuesta  sobre  Disponibilidad  y Uso  de Tecnologías de la Información y  la Comunicación en los Hogares (ENDUITH) 2018 el INEGI informó que en México había 74.3 millones de personas usuarias de Internet de seis años de edad o más, que representan el 65.8% de la población  en ese rango de edad.  El 51.5%  de los internautas  eran mujeres y 48.5% eran hombres.

Del total de la población usuaria de internet de seis años o más, el grupo de entre 25 y 34 años es el que registra la  mayor proporción de  usuarios de internet, las mujeres  en este rango de edad  representan 10.4% y los hombres 9.8%. Por otro lado, la población  de  55 años o  más es la que menos usaba internet, registrando cifras del 4.1% para las mujeres y 4.0% para los hombres.

Las  tres  principales  actividades  de  los  usuarios  de  Internet  en  2018  fueron:  entretenimiento  (90.5%), comunicación (90.3%) y obtención de información (86.9 por ciento).

La ENDUTIH 2018  revela  que  32.2 millones de  hogares del país contaban  con  al menos un  televisor, lo cual representa un 92.9% del total en el país. Así mismo, la encuesta denota que el 72.9% de los hogares tienen al menos un televisor de tipo digital.

El 95.4% de los hogares con televisión cuentan con señal digital;  de ellos, el 82.2% tienen  al menos un televisor digital,  11.4% cuenta con  televisor analógico  y  señal de televisión de paga;  y  6.4% de los hogares cuentan con al menos un televisor que recibe la señal digital a través de un decodificador.[1]

La brecha digital se expresa más en los niveles socioeconómicos y por regiones, más que por género, pues incluso las mujeres rebasan un poco en proporción, a los usuarios hombres.

Como vemos, las mujeres son usuarias en igual proporción que los hombres, pero la encuesta adolece del indicador cualitativo que estableciera los objetivos para los que es utilizado el internet y las prácticas digitales diferenciadas entre hombres y mujeres, que nos permitiera hacer un análisis más profundo.

Los resultados de la ENDUITH 2019 no distan mucho de los anteriores, y reflejan un aumento porcentual pequeño en algunos casos y significativo en otros indicadores.

En ésta se amplían las variables para indicar los tipos de uso o finalidades para navegar: Para entretenimiento 91.5%; para obtener información 90.7%; para comunicarse 90.6%; para acceder a redes sociales 87.8%;para apoyar la educación o capacitación 83.8%; para acceder a contenidos audiovisuales 80.5%; para descargar software 48%; para leer periódicos o revistas 47.3%; para interactuar con gobierno 35.6%; para ordenar o comprar productos 22.1%; para utilizar servicios en la nube 19.4%; para operaciones bancarias 16.8%; para ventas por internet 9.3%.

Nuevamente nos encontramos con la ausencia de resultados diferenciados por género.

Por otra parte, la práctica periodística también tomó otros derroteros ante la inminencia de su impacto como factores de transformación. A diferencia de lo que conocimos con los medios tradicionales que actuaban como reforzadores de las políticas públicas de los gobiernos, con una bien entramada estructura de intercambio contractual y otorgamiento de servicio, hoy día los medios de comunicación no serían tal sin su versión digital única, o de réplica del medio tradicional, en la red de internet.

La obligatoriedad de los gobiernos a transparentar los recursos y su utilización, ha transformado la relación medios-gobierno por la disminución o recorte de suministro para servicios de difusión, lo que ha hecho que los medios hayan tenido que transitar hacia lograr mejores contenidos para sostener el interés entre sus lectores, radioescuchas, televidentes e internautas.

El tema amerita un análisis específico, un estudio puntual que nos permita aclarnos cómo han cambiado en 25 años las narrativas mediáticas discursivas y de imagen, así como la influencia de sus contenidos, ante el advenimiento de la figura incuestionable del “periodista ciudadano” que por la gratuidad o el acceso a bajo costo de las herramientas, se adelanta en su reporte incluso a los grandes medios. Cómo se está visibilizando a las mujeres, qué impacto están teniendo esos mensajes y cuál es la perspectiva para incidir en los cambios es lo que debe ocuparnos en una nueva fase de evaluación de la PAB ‘95.

2.-La manipulación de los Medios de Comunicación en México para estereotipar los roles de la mujer

El desarrollo de los medios de comunicación es un suceso evidentemente reciente, en nuestra familia por ejemplo algunos adultos crecieron con la televisión,   y muchos otros sin internet, pantallas, tabletas, celular o aplicaciones  de apps. Hoy en cada familia por lo menos hay una computadora, tableta o un celular, con esto quiero decir que la manera en que se transmite la información ha cambiado. Los medios han experimentado un vertiginoso avance y crecimiento en las últimas décadas y no cabe duda que tienen actualmente una gran influencia en la forma de pensar de las personas.

Entonces, los medios de comunicación tienen poder para transmitir ideas. En esto consiste la manipulación de los medios de comunicación: es una influencia indirecta, sutil, que pretende transformar a la sociedad sin atacar directamente su voluntad o su libertad. Pero se hace.

Por ejemplo el manejo de la información en el sector público es distinto al de la mercadotécnica, para el sector publico cito un ejemplo. “La turbulenta semana en la que López Obrador canceló el aeropuerto de México: La incertidumbre sobre el futuro de las inversiones en el país domina las dudas de los mercados sobre el nuevo presidente mexicano5,   en  contraste,  con la empresa privada, como la revista Hola  que menciona “El segundo vestido que no habíamos visto de Yalitzia  Aparicio”

En ambos casos se utiliza la información para vender sus productos. En los dos casos podemos vislumbrar que existe un interés, que mueven a las empresas dueñas de los medios de  comunicación en México y que influye en gran medida en la información.

También en la información se leen mensajes que manipular es decir que van desde la interpretación maliciosa de la información con una la simple omisión, no mencionando la fuente informativa o con verdades a medias, rumores. Podemos citar este ejemplo del periódico 24 horas publicado el 7 de Agosto del 2018. “Lo dice su equipo con palabras López Obrador ya gobierna lo reconoce el gobierno actual” en este párrafo no nos dice quien dijo esa información y para qué.  El uso de técnicas como la descontextualización, la generalización o la desorganización del contenido está a la orden del día.

Con lo ya explicado sabemos que los corporativos de los medios de comunicación en México a parte de obtener poder político y económico, apetecen  sobre todo al poder económico y han dejado ser hace tiempo empresas en donde se privilegie la información. 

Ahora nos ocuparemos  de cómo es la manipulación de la información en el entorno de la imagen femenina  en los medios de comunicación en México  

La imagen de la mujer en los medios de comunicación como la televisión, la prensa , el cine y la radio era algunos años, básicamente como ama de casa, en la actualidad esta imagen se ha diversificado como mujer trabajadora que desempeña diversas actividades en la vida pública, pero es todavía frecuente que se sigan reproduciendo estereotipos y roles sexistas que, bien de una manera abierta o de un modo encubierto, contribuyen a perpetuar situaciones de desigualdad, de prevalencia de un sexo sobre otro, favoreciendo relaciones de poder que desencadenan en violencia, como es el caso de la violencia hacia las mujeres.

El estereotipo femenino, en los medios masivos de comunicación en México  particularmente en la televisión y en la prensa, las mujeres aún están representadas como personas que existen para los otros, es decir, que son sumisas a las necesidades de los demás.  No obstante esto no quiere decir que lo sean.

En cuanto a los estereotipos de los hombres en los medios de comunicación, el psiquiatra Luis Rojas Marcos en su libro “Semillas de la Violencia”, escribe que la  virilidad es siempre algo que se muestra frente a los otros, que no termina de existir en sí misma, y cuanto más temor exista de perderla, más exageradamente se mostrarán los rasgos que quieren reflejarla y un ejemplo es el ejercicio de la violencia contra las mujeres ya que esta es la forma más burda de demostrar el poder.6

También, el especialista habla de racionalizaciones o tradiciones que ha construido nuestra cultura para justificar y defender la agresión humana verbal y física. Destaca entre ellas el “culto al macho” y el principio diferenciador de “los otros” justifica la marginación de grupos considerados diferentes. Estos pretextos para la violencia tienen profundas raíces en la sociedad, impregnan el carácter de las personas y reflejan valores extendidos en nuestra época.

Tanto para hombres como para las mujeres estos roles son representados en los medios de comunicación masiva.

Lo cual nos lleva al concepto de estereotipo. “Un estereotipo es una forma habitual de describir y presentar a un grupo de gente, una etiqueta que se transmite de generación en generación  y que influye poderosamente en la conducta de todas las personas” “Un estereotipo, por lo tanto, es un conjunto de rasgos típicos que se supone que poseen los miembros de un colectivo”7.

Asimismo los estereotipos, transmitidos por la tradición y adquiridos por las personas desde la niñez, son considerados por la mayoría como natural, pero son construcciones sociales, resultan difíciles de cambiar.

Los estereotipos suponen, por encima de todo, una simplificación de la realidad, cuando se utiliza un estereotipo, se toman algunos de los rasgos más característicos de un grupo para identificarlo en su totalidad.

Los estereotipos son un recurso muy eficaz en los medios de comunicación para conseguir un rating  cómodo, por ejemplo las historias de amor, en donde la mujer figura como víctima y el hombre como rescatador, son conocidos por la población,  y  refuerzan su concepción del amor y dependencia.

“Los medios buscan audiencias masivas y, con el uso de los estereotipos, se aseguran el llegar a la mayoría y lograr así un rating que les permita vender sus productos: Pero los medios en su necesidad de buscar rating minimizan el efecto de estos como juicios de valor, generalmente negativos. En ocasiones, los estereotipos pueden ir unidos a prejuicios sociales y a actitudes que implican comportamientos discriminatorios”8.

Un ejemplo de estereotipos de mujeres y hombres lo podemos ver en series actuales televisivas como el reality show mexicano, Acapulco Store,  transmitido por cable MTV  placer sin culpa,  aquí se relatan vivencias que son dirigidas para población joven, se etiquetan a los hombres y mujeres, los hombres son presentados como trofeos.

Las relaciones entre hombres y mujeres están supeditaras a las relaciones sexuales en donde se muestra al varón como el centro de la atención, las mujeres giran en su entorno, y se destruyeren entre sí. Así se muestra mayoritariamente una acción de subordinación de las mujeres hacia los hombres y comportamientos discriminatorios, “Ellas están para complacer a los demás”. 

Asimismo el alcohol sigue siendo una meta y factor preponderante en la convivencia social. En esta serie se representa a las mujeres exacerbando su faceta sexual, una faceta deshumanizadora de la persona, estos estereotipos tanto de mujeres como de hombres, no representan la pretensión humana de la sociedad.

Otros escenarios  de estereotipos en los medios de comunicación de otros países influencian en la televisión mexicana como las series policiacas, como  “La ley y el Orden” los homicidios a mujeres, son el enganche de la primera escena, donde se mata o viola a mujeres o niñas. Rodeada de recursos y grandes actores las mujeres son representadas como víctimas, o provocadoras en estas series policiacas, el morbo y las agresiones que viven las mujeres, es el producto de venta.

Estos ejemplos utilizan la gravedad de la problemática encuadrándolas  dentro de la normalidad de la vida. A este respecto, Lorente Acosta, periodista del Diario el País,  explica que hay ciertos casos en los que esta “normalidad” se modifica en la realidad ya sea porque las agresiones se denuncian, porque se producen en lugares públicos, o porque se considera que se están extralimitando en su capacidad correctora o de control, es entonces cuando las agresiones salen a la luz pública y la sociedad empieza a poner reparos. Es interesante ver que muchas veces en estos casos es cuando se toma conciencia del maltrato y este sale de la oscuridad 9

“Aquí es cuando la actitud hacia la violencia hacia las mujeres cambia, la opinión social pasa de intentar y minimizar su conducta a utilizarlo como ejemplo de lo que se rechaza, señalando al agresor como personificación de todos los males que afectan a la sociedad y a la mujer”10

Para concluir, los estereotipos pueden definirse como un conjunto de creencias compartidas sociales mentalmente acerca de las características que poseen los hombres y las mujeres. Los medios, utilizan los que más les convienen para ganar audiencias.

La pregunta es ¿todo este engranaje serviría para revertir los estereotipos discriminatorios hacia las mujeres, logrando una opinión crítica sobre la violencia que existe en los medios hacia las mujeres? ¿Podrían los medios revertir esto estereotipos?  ¿Qué  beneficios tendría para la sociedad el visualizar a las mujeres  como sujetas de derechos, disminuirían los feminicidios?  Cuando de forma individual y colectiva analicemos la conveniencia de estas representaciones en nuestra vida cotidiana, tendremos una opinión crítica de los mensajes que denigran y nos alimentaremos de otros contenidos que nos fortalezcan. 

3.- El varón como centro y sinónimo de la sociedad en los Medios de    Comunicación

Uno de los objetivos planteados en la Plataforma de Acción de Beijing (1995) fue fomentar una imagen equilibrada y no estereotipada de la mujer en los medios de difusión. Para ello, se recomendó fomentar la investigación y la aplicación de una estrategia de información, educación y comunicación para estimular dicha imagen, en donde además se diera cuenta de la experticia de las mujeres en múltiples funciones que desempeñan cotidianamente y no únicamente como amas de casa o personas al cuidado de los demás sino más bien, como  mujeres trabajadoras en ámbitos empresariales, sociales o científicos y sin el plus de carga o de culpabilidad por acciones exitosas para su persona.  “Si bien es cierto que esta imagen ha cambiado en los últimos años aún no está reflejada en las cadenas corporativas de los medios de comunicación en México”11. Según el INMUJERES en México en su publicación del 2005 “Las mujeres y los medios de comunicación”.  

En efecto, en los últimos treinta años la presencia femenina en los medios de comunicación en México ha crecido notablemente; sin embargo, ello no ha significado un cambio fundamental en el contenido y enfoque de la información que se transmite en los medios masivos de comunicación; es cierto “las nuevas tecnologías de información juegan un papel relevante y han incidido en mejora las condiciones de vida de las mujeres”12, pero este cambio no se reflejan en las imágenes que transmiten los medios, se siguen reforzando los estereotipos de subordinación y consumo de mujeres como objetos de disfrute para los varones, entonces poco se ha avanzado a fin de eliminar los contenidos misóginos vertidos en los medios de comunicación.

Surge una interrogante ¿porque si hay mayor número de mujeres en los medios de comunicación (televisión, radio, prensa y cine) los mensajes, no reflejan todavía una imagen humana de las mujeres?

Tal vez porque en el ámbito privado, social y comunitario todavía en el imaginario colectivo se circunscriben a los derechos del hombre, como signo de universalidad. Las mujeres todavía no forman parte de este universo.

Explica Marcela Lagarde en el texto identidad de género publicado en 1995  “Aún es vigente la concepción sobre los derechos del hombre. Los reclamos sobre la exclusión nominal y normativa de las mujeres, son refutados con el argumento de que el hombre es sinónimo de humanidad y por lo tanto es innecesario nombrar a las mujeres, lo que muestra por lo menos, una clara subsunción de las mujeres en los hombres y por esa vía en simbólico" (13)

“La incapacidad de hacer universal una concepción democrática de género sólo expresa que, en la existencia real, las mujeres no tenemos derechos humanos de humanas”.(14) Explica Marcela Lagarde en el mismo texto.

Por otra parte, analizando el pensamiento de Marshal Luchan profesor de literatura inglesa, crítica literaria y teoría de la comunicación, respecto a su análisis en los medios de comunicación “Somos lo que vemos” “Formamos nuestras herramientas y luego éstas nos forman”(15). Podría justificar el imaginario que el centro de la humanidad este conformado por varones quienes dirigen a la humanidad, este rol y estereotipo se ha arraigado y perdurado en el tiempo.

En efecto, en los últimos 30 años la presencia femenina en los medios de comunicación en México ha crecido notablemente, sin embargo, ello no ha significado un cambio fundamental en el contenido y enfoque de la información que se transmite.

En general, los medios de comunicación siguen fomentando los roles tradicionales tanto de mujeres como de hombres; en las revistas y en la publicidad, las mujeres siguen apareciendo como objeto sexual, a pesar de la intención de cubrir la imagen femenina con un barniz de modernidad y presentarla desarrollando roles profesionales. “Se continúa mostrando a la mujer preocupada por su aspecto físico y nunca por el intelectual, mientras que los hombres se muestran interesados por los deportes y la tecnología.” “Aunado a ello, la mujer que trabaja es presentada en posiciones de subordinación” (Ortiz, 2001) (16).

En el cine, la prensa y la radio, las actividades y los intereses de las mujeres no van más allá de los confines de la casa y la familia. Se caracteriza a las mujeres como esencialmente dependientes, románticas, y rara vez se las presenta como racionales, activas o aptas para tomar decisiones.

Con todo ello, según Mahoney (17), nos sugiere que la mayoría de las mujeres y la mayoría de sus problemas no merecen la pena. Ya lo hemos analizado, todavía los varones y sus necesidades conforman una mayor importancia y no se trata de competir sino de entender y modificar estos pensamientos discriminatorios y sexistas, que impiden el desarrollo de la mitad de la población.

 

4.-  Impacto la discriminación hacia las mujeres como grupo social en México

El prejuicio se define, como una actitud negativa hacia un grupo social o hacia una persona. La discriminación, por su parte, es el componente del prejuicio, y por lo tanto, su manifestación radica en el trato desigual hacia las personas en donde esta aparece como una demostración de poder18.

La identificación de la discriminación y los prejuicios como problema social, se visibilizan en la época de los años veinte y treinta por la existencia de exposición de movimientos de protesta reivindicativos de los derechos de las personas tales como como el del sufragio femenino, en la que se mostro la injusticia e irracionalidad de la discriminación hacia las mujeres, y que sería el punto de partida de estudios,  para acciones internacionales en la materia.

¿Pero porque los prejuicios influyen en el desarrollo personal de las mujeres y como impactan en la sociedad? El prejuicio sexual, también denominado sexismo se expresa por lo regular, de manera inconsciente en la mayoría de las sociedades humanas. Este sistema de creencias o ideología clasifica por grados de superioridad e inferioridad a los seres humanos según el grado en que actúan; esta clasificación se hace de acuerdo a las expectativas supuestamente “esenciales”, “naturales” o “biológicas” de lo que representa ser un “ verdadero hombre” o una “ verdadera mujer”. (19)

Como ya lo he mencionado existe una discriminación hacia las mujeres en la sociedad debido a actitudes prejuiciosas en cuanto a su capacidad esta discriminación se ve reflejada  en acciones como pagar mejores salarios a los varones por desempeñar funciones similares o iguales a las de las mujeres, o conceder a los hombres los mejores accesos a puestos de responsabilidad gerencial, política o religiosa.

Entonces el  impacto de esta discriminación hacia las mujeres como grupo social tiene como consecuencia reducir la creencia en su capacidad y el confinamiento. “El ser un grupo segregado, sus repercusiones son psicológicas como inseguridad, baja autoestima, auto odio y e inclusive rechazo al  propio grupo”. (20)

Por otra parte el sexismo, se puede definir como “Una actitud dirigida hacia las personas en virtud de su pertenencia a los grupos basados en el sexo biológico, hombres y mujeres” (21). Aunque conceptualmente cualquier tipo de actitud (positiva o negativa) hacia las mujeres atendiendo a su categoría sexual, puede etiquetarse como sexista,  a decir verdad siempre ha habido cierta tendencia a limitar el concepto de sexismo a las actitudes negativas hacia las mujeres.

En la actualidad en la  sociedad pocas personas admiten abiertamente que tienen actitudes sexistas,  que en su pensamiento existe el concepto que las mujeres son inferiores a los hombres,

Estas actitudes sexistas no son producto de un solo factor, sino de una combinación de situaciones que, mantenidas en el tiempo, promueven esta situación como la educación sexista. Por mucho tiempo se “educó” sólo a varones, por considerar que las mujeres no eran aptas para aprender. Sin embargo, aunque hoy no se practica dicho modelo, en la mayoría de los países, las secuelas de este pensamiento privilegian modelos de enseñanza donde el centro es el varón.

También las enseñanzas religiosas sexistas, constituyen uno de los aspectos formativos y culturales más importantes ya que promueven interpretaciones donde la mujer es vista como “la mala” o “la pecadora” que tienta al hombre y contamina el universo, y otras expresiones que sólo sirven para denigrarla. De la misma manera las legislaciones discriminatorias como la negación al el derecho a la propiedad, o bien  a decidir sobre sus propios cuerpos ha sido una lucha ardua.

Por citar algún ejemplo, todavía existen actitudes sexistas en profesiones ejercidas por los hombres en las cuales se considera que las mujeres no cubren totalmente este  perfil.

Algunos especialistas han intentado demostrar que estos hechos podrían ser consecuencias de la influencia de creencias que hombres y mujeres tenemos en relación con el género como que las mujeres son menos hábiles para algunas profesiones y que existen profesiones exclusivas para varones, estos resultados son complejos y que tienen tendencia a aparecer en áreas que han sido ocupadas tradicionalmente por los hombres” (22).

Asimismo, existen varias interpretaciones del sexismo, como el concepto denominado sexismo moderno el cual, se manifiesta como la negación de la discriminación contra la mujer. En este contexto, según una investigación realizada con encuestas a los argumentos de los hombres manifiestan son: “no tienen nada en contra de las mujeres”, pero que ellas están presionando demasiado, quieren llevar a cabo demasiado rápido cambios que necesitan más tiempo, van a sitios donde no tienen nada que hacer y no se las quiere, llevan a cabo estrategias injustas para conseguir sus demandas y además, sus logros, al ser conseguidos sólo por ser mujeres, son totalmente inmerecidos. (23)

Para concluir ejemplificare lo que significa impacto de esta discriminación hacia las mujeres como grupo social, en México los hombres poseen el control estructural de las instituciones económicas, legales y políticas,  pocas mujeres tienen puestos de este nivel. Todavía en nuestro país de piensa que  y las mujeres son seres más débiles e inferiores que los hombres, y que necesitan una figura dominante masculina que les dé valía.

Y por otra parte, existe el discurso prejuicioso que afecta a las relaciones de pareja en la dependencia, en donde la reproducción sexual tiene un papel trascendente en el supuesto que los hombres necesitan a las mujeres para la satisfacción de sus necesidades sexuales.

Esta concepción es  altamente peligrosa ya que influye en el imaginario colectivo  y alimentan la discriminación hacia las mujeres y justifican la existencia del modelo masculino tradicional (“machista”) de roles para los hombres que en la actualidad ya no se ven tan convenientes. 

Por otro lado, cada vez son más visibles, especialmente en las sociedades occidentales, diferentes formas de ser hombre que rompen con el antiguo mandato de dureza y poder, constituyendo lo que puede entenderse como un movimiento masculino de liberación, como en su día lo fue la liberación de las mujeres con respecto a un papel social prescrito por la cultura.

Comienza a presentarse más inconvenientes que ventajas en un mundo democrático en el que se tiende a desvalorizar la fuerza, frente a la inteligencia, en el que se proclama la igualdad y en el que las mujeres, cada vez más, tienden a buscar compañeros con los que compartan la relación y no actitudes de subordinación. (24)

 

 5.- La influencia del conocimiento en la realidad femenina de México

El estar informadas y tener acceso al conocimiento abre mujeres mejoren su calidad de vida y sobre todo tengan independencia  y libertad para tomar decisiones sobre su salud educación, reproducción, economía o si quieren vivir en pareja o no.

El documentarse coadyuva a tomar decisiones sobre vivir sin violencia familiar y las diferentes alternativas para erradicarla. Estar informadas también, puede ser  el primer paso para evitar acciones que pueden destruir la seguridad, autoestima o en su caso para recuperarse de una situación de violencia.

Por otra parte, es uno de los objetivos de desarrollo sostenible acordados por distintos países en la ONU superar la pobreza, el empoderamiento, una de las formas de hacerlo es por medio del conocimiento.

Hoy, las mujeres tienen acceso a la educación superior de manera semejante a los hombres sin embargo, todavía hay dilaciones que han contribuido a su poca participación en diferentes áreas como por ejemplo,  las  matemáticas, la física y aéreas científicas, estereotipado más bien el aporte de las mujeres en espacios como humanidades, psicología, las ciencias biológicas, aéreas sociales, y la salud también de manera generalizada todavía son las responsables del hogar, producto de esta segregación histórica.

Saber es poder, si las mujeres tienen acceso al conocimiento se pueden mejorar su condiciones de vida.  En este contexto el esfuerzo de las investigadoras por cerrar esta brecha de género, lo ha constituido el estudio de la perspectiva de género, que es sin duda una explicación y una manera de lograr equiparar la igualdad entre los sexos.

La Perspectiva de Género es una “Categoría de análisis que comprende las metodologías y mecanismos destinados al estudios de las construcciones culturales y sociales propias para los hombres y las mujeres, lo que identifica lo femenino y lo masculino con el trasfondo de la desigualdad entre los géneros en las clases sociales” (25). 

Su origen se remonta al documento emanado de la  Cuarta conferencia de la mujeres celebrada en Bejín en 1995, en la que se utilizó por primera vez, la promover la igualdad entre mujeres y hombres como elemento estratégico, esto provocó el surgimiento de una serie de investigaciones y debates en torno al rol de la mujer.

También examina el impacto del género en las oportunidades de las personas, sus roles sociales y las interacciones que llevan a cabo con otros. Nos ayuda a asegurar que tanto hombres como mujeres participen y se beneficien del desarrollo. Explora las causas fundamentales de la desigualdad entre hombres y mujeres con lo cual podemos abordarlas. Se concentra en transformar las actitudes y prácticas para producir un cambio en beneficio de la humanidad. Y trata de asegurar que los desequilibrios tradicionales del poder no retrocedan el avance de las mujeres. 26

La mayor participación de las mujeres y la incorporación de la perspectiva de género, han generado propuestas teóricas y conceptuales muy valiosas para el abordaje de los objetos de estudios y el avance de las ciencias. Es importante mencionar que el análisis de las condiciones de las mujeres es anterior aun, pues el movimiento feminista se convirtió en un referente social que evidenciaba la situación de las mujeres y exigía análisis históricos descriptivos y explicativos. Entonces el conocimiento en la educación superior comenzó a adquirir nuevas características a partir del conocimiento de  la perspectiva de género ya que ha logrado que se cuestionen discutan nuevas teorías que revolucionen el saber. 

Existe en algunas universidades la inquietud  de incorporar la perspectiva de género por igual al conocimiento de mujeres y hombres desde edades tempranas, esto no solo tendría efectos en la participación de las primeras en actividades antes limitadas para ellas, sino que incidiría en la educación para los varones, en la no violencia hacia las mujeres, en la erradicación las relaciones de poder y probablemente en la disminución de feminicidios en México.

6.- Avances en los Medios de comunicación respecto  de la violencia hacia las mujeres en México

La visibilidad mundial de la representación inequitativa de las mujeres en los medios de  comunicación  ocurrió hasta 1995 en la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing en donde se plasma la relevancia de estos medios, para incidir en la imagen de igualdad entre hombres y mujeres, sobre todo en plasmar con veracidad la realidad femenina.

A partir de ese momento, el ámbito de la comunicación se inició una estrategia encabezada principalmente por Organismos Internacionales  y Organizaciones de la Sociedad Civil para colocar el tema y visibilizarlo estratégicamente.

En el apartado J.  De la Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing se plasma el objetivo de aumentar el grado de participación y de acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisiones, de debate y exposición de ideas de los medios de comunicación, y a través de ellos, a las nuevas tecnologías de la información. Así como, en el objetivo estratégico fomentar una imagen de las mujeres equilibrada y sin estereotipos en los medios de comunicación.

De la misma manera en el consenso de Quito (2007) se trató del tema de erradicar contenidos sexistas, estereotipados, discriminatorios y racistas en los medios de comunicación y estimular su función como promotores de relaciones y responsabilidades igualitarias entre mujeres y hombres.

Por otra parte en la  Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe Consenso de Brasilia (2010) en el artículo 5, se aborda  el tema de  facilitar el acceso de las mujeres a las nuevas tecnologías y promover medios de comunicación igualitarios, democráticos y no discriminatorios. “Construir mecanismos de monitoreo del contenido transmitido en los medios de comunicación social, así como en los espacios de regulación de Internet, asegurando la participación activa y constante de la sociedad con el fin de eliminar contenidos sexistas y discriminatorios” (27)

Así en  México, un avance significativo en medios de comunicación lo constituyo la Ley de Acceso a una vida libre de violencia publicada  el 1° de febrero del 2007 que en su Capítulo II inciso VIII hace mención que “los medios de comunicación no deben fomentar  la violencia contra las mujeres y que deben de favorecer la erradicación de todos los tipos de violencia, para fortalecer el respeto a los derechos humanos y la dignidad de las mujeres”. (28)

A una trece años de la publicación de esta ley, se han realizado iniciativas desde los movimiento de mujeres, los observatorios para el monitoreo de medios en relación al género son una claro ejemplo, espacios de capacitación esporádicos para profesionales de la comunicación, redes periodísticas incidiendo para cambiar la comunicación sexista, la aparición de medios especializados, sobre todo en Internet y radio.

Una Organización Civil, visionaria en el tema y comprometida con el cambio noticioso lo constituye CIMAC Comunicación e Información para la Mujeres AC fundada en 1988 aquí en la Ciudad de México, por un grupo de profesionales de la comunicación. Su misión ha sido generar y publicar información noticiosa sobre la condición social de las mujeres, asegurar que las y los periodistas incorporen los derechos humanos de las mujeres en su trabajo cotidiano, así como promover los medios como una herramienta de transformación educativa y social que sirva como estrategia para que las organizaciones civiles transmitan sus actividades, demandas y propuestas.

CIMAC en una  labor titánica ha trabajado en contraste con las cadenas corporativas en medios de comunicación en construir  una  organización civil periodística especializada en la perspectiva de género y los derechos humanos, que busca hacer visible la condición social de las mujeres y las niñas, para que, en conjunto con periodistas, organizaciones ciudadanas actoras, actores políticos y la academia, se contribuya a la construcción  de un periodismo con perspectiva de género para una sociedad igualitaria, justa y democrática.

En América Latina han surgido otras iniciativas para incidir en realizar periodismo con perspectiva de género a través del programa “Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en América Latina que empezó a desarrollar una línea de trabajo en Género y Comunicación con el objetivo de  contribuir a mejorar el abordaje mediático y el posicionamiento en los medios del tema de igualdad de género. 

En nuestro país pese a todos los esfuerzos antes mencionados no se ha incentivado el cambio en los mensajes sexistas que las grandes cadenas corporativas cómo TELEVISA y TV AZTECA y mucho menos en las Agencias Publicitarias. En el informe del manual elaborado por el Área Práctica de Género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en América Latina y El Caribe se menciona que “salvo excepciones, no se han producido cambios significativos en la región latinoamericana a gran escala. Falta voluntad política, y decisiones concretas para incorporar la igualdad de género en las leyes de medios, en los niveles empresariales mediáticos, en el discurso, en los códigos de ética de medios o de publicidad, espectáculos públicos, y en las currículos universitarias”. (29)

¿Qué acciones tendríamos que impulsar para efectivamente abonar en la transformación de los contenidos para la sensibilización de la violencia hacia las mujeres? Lo trascendente será la transformación de las noticias particularmente en el tratamiento sobre la violencia contra las mujeres.

Contribuir a la sensibilización de las y los profesionales de los medios de comunicación sobre la responsabilidad que les compete respecto al tratamiento de la información referida a situaciones de violencia de género que tienen lugar en el ámbito privado y público, hacer posible dicha reflexión; y motivar a las y los profesionales de los medios de comunicación a profundizar en el conocimiento de una problemática que constituye una violación a los derechos humanos de las mujeres y sumar esfuerzos  para su erradicación.

También impulsar el sentido crítico en los lectores sobre la violencia hacia las mujeres en medios; identificar el lenguaje que se utiliza para valorar y calificar esta violencia.

Incluir en las escuelas de Periodismo, Medios de Comunicación  y Publicistas la elaboración de contenidos informativos con  perspectiva de género lo que ofrecerá una mirada distinta en el tratamiento en sus contenidos informativos que nos permitan avanzar en la transformación de la elaboración de contenidos con el uso de un lenguaje incluyente, respetuoso con la diversidad y la equidad de género.

Mirar con lentes diferentes la realidad que nos rodea, a cuestionar, a ser transmisores de otras noticias, a mostrar nuevas formas de comunicar que contribuyan a un mayor igualdad, en resumen, a informar pero también a construir activamente, desde su rol de comunicadores un compromiso social.

7.- Conciencia crítica respecto al manejo de la información  de la violencia hacia las mujeres en México.                                         

Entender las razones que están detrás de la violencia de género supone profundizar en las relaciones entre mujeres y hombres y en el contexto donde tales relaciones se producen. Ese contexto está cargado de historia, de cultura, y por tanto, de valores, ideas, creencias, símbolos y conceptos que pueden explicar por qué en ocasiones la violencia incluso se 'ha naturalizado'.

Existe un conjunto de evidencias que no son otras que las cifras de mujeres asesinadas año tras año en nuestro país, deberían alarmarnos a todas y a todos, habrá que hacer reflexión sobre la tenaz persistencia de uno de los mayores dramas de cualquier sociedad de nuestro tiempo la violencia y el asesinato de nuestras mujeres.

A 13 años de la Ley de Acceso a una vida libre de violencia, la realidad continúa empeñada en demostrar que no bastan las leyes para cambiar  las  estructuras políticas y culturales en las que continúan agarrándose las raíces de la violencia.

Gracias a esta se han articulado en esta década una serie de instrumentos políticos, judiciales y de atención. Sin embargo, son varias las debilidades que la ley ha tenido y tiene en su aplicación práctica.

Por ejemplo, el recorrido de ley a lo largo de estos años ha demostrado la necesidad de reformar determinados aspectos procesales que dificultan la adecuada protección de la víctimas, todo ello al tiempo que es necesario mejorar, en cantidad y en calidad, los recursos que deberían enfocarse desde la consideración de las mujeres no solo como víctimas sino muy especialmente como titulares de derechos.

Hay mucho que hacer en cuanto a la prevención y sensibilización. Es decir, continúa siendo urgente y necesario invertir más y mejores recursos en los instrumentos educativos y socializadores con el objetivo de eliminar los comportamientos sexistas que en gran medida siguen dominando las relaciones entre hombres y mujeres.

Continúa faltando una adecuada formación y sensibilización de las personas servidoras públicas de distintos ámbitos que acaba teniendo implicación en la materia. Tendría que estar esta materia matriculada en la enseñanza formativa.

Y también sigue siendo perversa en algunos ámbitos, la ausencia y desinterés de autoridades educativas e  institucionales para la necesaria transformación de las mentalidades de la población.

A todo ello habría que sumar la excesiva permisividad con unos medios de comunicación que son los principales aliados en mantener estereotipos y en dar un orden social, político, cultural e incluso económico que sigue amparando al maltratador

Por otra parte hay que incidir en la deconstrucción de los pensamientos  masculinos  creados  en triángulo virilidad-autoridad-violencia. Mientras que no se actué jurídicamente sociablemente, emocionalmente al tiempo que apostamos de una vez por todas por una educación comprometida con la igualdad, la violencia de género, seguirá sumando víctimas.

O lo que es lo mismo, mientras que el objetivo no sea el reconocimiento de las mujeres como personas empoderadas y con plena capacidad para el ejercicio de sus derechos, continuaremos prorrogando el espejismo de igualdad que a muchas mujeres ciega y que a tantos hombres tranquiliza en cuanto que pueden mantener, aunque sea de manera más sutil y hasta malévola, los privilegios que históricamente han detentado.

¿Por qué no ha existido desde hace 22 años a la fecha una campaña fuerte en contra de la violencia hacia las mujeres en los medios de comunicación en México? ¿Porque el tema no es trascedente para los grandes corporativos, si es un bien para la sociedad? ¿Porque hay otras prioridades, cuando a la par mueren mujeres por el poder que ejercen los hombres sobre ellas?

Creo que es beneficio para todas y todos realizar un análisis personal y crítico sobre en lo que vemos leemos y escuchamos en los medios de comunicación, e impulsar opiniones críticas que hagan  que estos   desencadenen una conducta asertiva a favor de la no violencia hacia las mujeres, y este proyecto pretende abonar a ello. 

8.-La violencia hacia las periodistas en las regiones de México

Las mujeres periodistas y comunicadoras hemos decidido hacer justicia, visibilizarnos, documentarnos, y con ello obligar a que los sistemas judiciales en la región funcionen para nosotras, y así ejercer el periodismo en libertad.

Las mujeres periodistas y comunicadoras de México y Latinoamérica estamos siento víctimas de violencias cada vez más brutales, directas y reiteradas por parte de distintos agentes que conforman los Estados.

Estamos vulnerables frente a los contextos de violencia que se vive en los pueblos. Somos víctimas de campañas de desprestigio que vienen desde gobiernos locales; obligadas a la auto censura como método de autoprotección en zonas silenciadas por la violencia, privadas de libertad, atacadas con armas de fuego y víctimas de feminicidio.

La Red de Periodistas Guerrerenses con Visión de Género documentó 30 agresiones contra mujeres periodistas de 2014 a 2019 solo en dos casos se ha logrado judicializar las carpetas de investigación por agresiones contra una  mujer periodista, lo que es histórico. Esto significa una tasa de 6.67 por ciento de casos judicializados en que se aplica la justicia. Lo que es grave porque implica que existe un 95.33 por ciento de impunidad en términos de libertad de expresión para mujeres periodistas en el estado de Guerrero: entidad al sur de México.

Mujeres periodistas indígenas, afrodescendientes y urbanas, al ejercer nuestra profesión durante coberturas de protestas legítimas por el malestar transversal de las personas en los pueblos, nos enfrentamos no sólo a las distintas corporaciones de seguridad, también a grupos criminales, y a elementos que pertenecen a la justicia tribal de las comunidades. Es decir, grupos de autodefensa que son brazo armado de estos poderes.

Estamos vulnerables frente a los contextos de violencia que se vive en los pueblos. Somos víctimas de campañas de desprestigio que vienen desde instancias de gobiernos locales, somos obligadas a la auto censura como método de auto protección en zonas silenciadas por la violencia, privadas de libertad, atacadas con armas de fuego y asesinadas.

Consideramos que es importante exponer éstas condiciones en las que hacemos periodismo para integrar y visibilizar en el Capítulo J de Beijing para que exista un marco más amplio de defensa para las mujeres periodistas, que se hable de los impactos psicosociales de estos ataques contra la vida y la libertad de expresión de las mujeres periodistas.

Que exista en esta plataforma un apartado que hable del impacto psicoemocional de quienes hemos vivimos el desplazamiento forzado interno, la precarización laboral, el hostigamiento, y la violencia sexual. 

Es necesario que desde organismos internacionales se reconozca la importancia de las mujeres periodistas en los procesos de libertad y justicia por los derechos de todas mujeres a conocer la verdad y ser parte en la construcción de la memoria histórica de América Latina.

9.- Conclusiones y  peticiones:

Es preciso que se reconozca que desde las agendas de la Plataforma de Beijing, el Capítulo J sobre “Mujeres y medios de difusión” es el más olvidado por los estados, constituyendo una deuda para periodistas y comunicadoras.

Consideramos que es importante exponer éstas condiciones en las que hacemos periodismo para que se integren y visibilicen en el Capítulo J de Beijing, ampliando el marco de defensa para las mujeres periodistas. Que se hable de los impactos psicosociales de estos ataques contra la vida y la libertad de expresión que afecta a las mujeres periodistas. Que exista en esta plataforma un apartado que hable del impacto psicomocional de quienes hemos vivimos el desplazamiento forzado interno, la precarización laboral, el hostigamiento y la violencia sexual, el sexismo en medios y cobertura.

Es necesario que desde organismos internacionales volteen a ver la situación de las mujeres en la región y reconozcan la importancia de las mujeres periodistas en los procesos de libertad y justicia por el derechos de todas mujeres y niñas a conocer la verdad y ser parte en la construcción de la memoria histórica de sus pueblos y de América Latina.

El Articulo J de la Plataforma y Acción de Beijing, debe ser impulsado con continuidad porque ha avalado la lucha por los derechos de las mujeres a dejar de ser un producto de consumo. Y ha impulsado acciones por el derecho a una vida libre de violencia. 

 

1.-  Alejandra Walzer y Carlos Lomas, (2006). Mujeres y publicidad: Mujeres en

Red. Extraído en febrero del 2018 desde http://www.mujeresenred.net/spip.php?article694

2.-Mujer, violencia y Medios de Comunicación. (2011), Dosier de Prensa.-                     ministerio de trabajo y Asuntos sociales, Madrid, España.

3.- Extraído en febrero del 2018 de Declaración:PlataformBejjinhttp://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/pdf/BDPfA

%20S

4.- Rita Segato  (2016) Violencia contra las mujeres y medios de comunicación de masas. En una entrevista en Página 12. Los medios de comunicación de masas son en la actualidad el “brazo ideológico de la estrategia de la crueldad”. Argentina. Extraído en febrero del 2018  https://www.laizquierdadiario.com/Violencia-contra-las-mujeres-y-medios-de-comunicacion-de-masas

5.-Sara Lovera. (2011)  Manual de Periodismo no sexista, Cimac. México.

6.- Luis Rojas Marcos .1996, Semillas de la Violencia 2002 pág. 2. Barcelona, Madrid

7. -https://cristinafernandezmartinez.wordpress.com/2010/05/25/estereotipos-de-genero-en-los-medios-de-comunicacion-un-anuncio-de-levis

8.-https://cristinafernandezmartinez.wordpress.com/2010/05/25/estereotipos-de-genero-en-los-medios-de-comunicacion-un-anuncio-de-levis

9.- Representación de la violencia contra las mujeres en la prensa española (El País/ El Mundo) desde una perspectiva crítica de género. (2002).-Claudia Vallejo Rubinstein pág. 74. Universidad Pompeu Fabra. Barcelona.España

10.- Representación de la violencia contra las mujeres en la prensa española

(El País/ El Mundo) desde una perspectiva crítica de género. (2002) Claudia Vallejo Rubinstein pag.65

11.12-Las Mujeres y los medios de Comunicación.- (2005) Instituto Nacional de las Mujeres. México

13.-http://www.mujeresparalasalud.org/spip.php?article54  Marcela Lagarde

14.-Lamas, Martha (2005). A partir de su participación en la mesa “Mujeres y Medios de Comunicación organizada                  por la  Fundación Heberto Castillo Martínez, A.C. México.

15.- Marshall Mc Luhan Comprender los medios de comunicación p, 35 (1995). Ed Paidós.

16.-Ortiz, Marta (2001). “Igualdad de sexos en los medios de comunicación”, en Mujeres en medio: repaso crítico                los  medios de comunicación y su lenguaje, Asociaciones Mujeres Profesionales de la Comunicación                           (AMECO), España, pp. 97-116

17.-Mahoney, Hielen (s/f). “Mujeres, desarrollo y medios de comunicación”, en TELOS-Cuadernos de Comunicación.

18. - (Simpson & Yinger, 1965, Racial actitudes and cultural minorities, Haper-Row, Nueva York)

19.-ttps://www.geledes.org.br/el-machismo-icomo-afecta-a-las-mujeres-y-a-los-mismos-hombres/

20. - 12 Katz & Braly, 1933, J Ab Soc Psychol pag: 280-290)

21.- (Revisado en Martínez, 1996, Análisis psicosocial del prejuicio, Síntesis Psicología, Madrid

22.- http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/regulares/enoe/

23.- Discriminación, prejuicio, estereotipos: conceptos fundamentales, historia de su estudio y el sexismo como nueva forma de prejuicio. Beatriz Montes Berges Beatriz Montes Berges pag. 106

Tesis Doctoral.- Rosa María  Espinoza Órnelas Factores psicosociales que intervienen en el Sexismo Moderno. Pág.  40

24. - (Eagly & Mladinic, 1994, Eur Rev Soc Psychol 5:1-36)En: New directions in attribution research, 1976, Lawrence Erlbaum Associates, Nueva York, United States, pp. 335-352).

25.- https://es.wikipedia.org/wiki/Perspectiva_de_g%C3%A9nero

26.-nnovadocentes.blogspot.mx/2010/12/tema-importancia-de-la-perspectiva-de.html

27.-https://www.cepal.org/mujer/noticias/paginas/5/40235/ConsensoBrasilia_ESP.

28.- http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=4961209&fecha=01/02/200

29.- Porras L. y Molina S. 2011. Manual de Género para Periodistas. Recomendaciones básicas para el ejercicio del periodismo con enfoque de género. Disponible en: http://www.americalatinagenera.org/es/documentos/Folleto_ManualdeGenero.p df. Acceso 28/07/2011.

[1] Datos proporcionados por INEGI, al presentar resultados de la ENDUITH 2019.

Acerca de RIPVG

La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG), con presencia en 36 países, impulsa una agenda informativa con perspectiva de género, defiende la erradicación de todo tipo de violencia contra mujeres periodistas, promueve los derechos humanos de las mujeres a la comunicación, a la información y a la libertad de expresión y el cumplimiento de los objetivos del Capítulo J de la Plataforma de Acción de Beijing “Mujer y Medios de Difusión”

www.redinternacionaldeperiodistas.com